El cuerpo humano está formado en un
70% por agua, de ahí su importancia. Pocos son los medios en los que no se lee que al
menos hay que beber 2 litros de agua al día pero, ¿Es suficiente? ¿Realmente lo
hacemos? El trabajo, los hijos y nuestro ritmo de vida a veces nos lo
impide. Desde luego, a quien le sea posible beber estos 2 litros de
agua diarios, que lo haga porque obtendrá beneficios preciosísimos. Pero
es casi más importante obtener agua todavía más pura que la embotellada, con
más sales minerales, con vitaminas. Este tipo de líquido vital nos
lo ofrecerán las frutas frescas que tomemos a lo largo del día y algunas
verduras también frescas. Las frutas contienen un porcentaje de agua
similar o más alto que el del cuerpo humano, están hechas a la medida de
nuestras necesidades nutritivas. Además el agua que contienen es pura, no
contaminada y está repleta de sales minerales necesarias para nuestro
organismo.
Cada célula
de nuestro cuerpo contiene un 70% de agua y el cuerpo humano, como decíamos, se
compone de células. Imaginemos, entonces los daños irreparables que
provoca en nuestros órganos ya sea la piel, el intestino, el cerebro o el corazón
una dieta podre en agua. Y a una dieta pobre en agua me refiero a dietas
que incluyan poco o nada de frutas y verduras crudas.
Ejemplo de dieta contaminante que no
contiene agua:
·
Desayuno:
bocata o pasta con café con leche.
·
Comida:
macarrones, merluza y de postre un yogur.
·
Merienda:
galletas
·
Cena:
bistec con puré de patatas y natillas.
Por mucha
agua que se beba, la abundancia de comidas de este tipo en nuestra dieta
diaria, nos dañará el organismo envejeciéndolo prematuramente causando
estreñimiento, sequedad celular e incluso puede desencadenar cáncer de colon.
Ejemplo de dieta que aporta agua y
todos sus beneficios:
·
Desayuno:
2 tajadas de melón, dos plátanos (y otras frutas repartidas a lo largo de la
mañana, frutas solas, sin mezclar con nada).
·
Comida:
ensalada de hortalizas, arroz con setas y yogur de soja.
·
Merienda:
frutas frescas o zumo de frutas frescas.
·
Cena:
crudités, pollo a la cerveza e infusión de regaliz.
En resumen,
hay que beber agua pero también hay que llevarse al trabajo frutas y verduras
crudas para saciar el hambre y revitalizar el cuerpo.
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