viernes, 1 de julio de 2016

¿Las grasas deprimen?

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Es un hecho que nuestra manera de alimentarnos es el producto de un conjunto de situaciones. Todo influye: la cultura y tradición familiar, nuestro presupuesto, la concepción social de la comida, el tiempo y lugar, y muchas cosas más…

Lo cierto es, que preferimos comer aquellos alimentos que nos dan no sólo esa satisfacción física. Los alimentos tienen la peculiaridad de recordarnos lugares, épocas de nuestra vida, de disminuir la ansiedad y provocarnos estados emocionales que difícilmente podemos reproducir de otra manera.

Las emociones influyen en nuestra forma de comer ¿y qué tal si nuestra forma de comer influyera en nuestras emociones? No suena nada ilógico.

Un reciente estudio español, realizado a 12 059 personas, demostró que el consumo de grasas saturadas y trans (aquellas presentes sobre todo en los productos que han sido industrializados y las comidas rápidas), incrementa el riesgo de sufrir depresión hasta en un 42%.

Como en todo estudio, siempre hay que tomar la influencia de otros factores. Cuando se corrigen las variables “confusoras” nos quedamos con un 30% más de probabilidad de deprimirnos únicamente por el consumo de grasas saturadas, termina siendo innegable la influencia que puede tener la alimentación en nuestras emociones.


Consume grasas monoinsaturadas (aceite de oliva, nueces, almendras, aguacate). Preferir estas opciones no sólo mantendrá más saludable tu corazón y menos inflamado a tu cuerpo, comer saludable …¡¡ y rico!! Puede ayudarte a lograr un mejor estado emocional. Más libre de presiones, estrés, depresión, ansiedad y muchos otros malestares emocionales que afectan de manera drástica nuestras capacidades.

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