Para el estudio se cogió a 34 individuos jóvenes (edad media de 21,9 años), con un IMC de 22 que consumieron 10 mililitros de aceite de palma crudo después de comer o cenar al menos una vez al día por dos semanas, y se dieron cuenta de que después de este periodo sus niveles de grasas en sangre habían bajado significativamente, concretamente un 11,5% tanto en colesterol como en triglicéridos.
Por supuesto el estudio es pequeño y habrá que esperar más antes de ponernos a tomar aceite de palma como locos, pero lo cierto es que me encantan este tipo de estudios que hablan de que en realidad los alimentos no son malos, lo malo es el uso industrial que se le da y como los modificamos en nuestras fábricas.
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